lunes, 28 de mayo de 2012

Festivales

  Cuando has ahorrado como buenamente has podido una cantidad considerable de dinero. Cuando viajas en tren cargado con millones de cosas, que nunca son las suficientes. Cuando te has peleado por conseguir un sitio donde, bajo un sol de justicia y sudando a mares, montar tu tienda. Cuando has pasado horas bajo un toldo improvisado con sábanas que no conseguía nada más que mitigar el tórrido calor ambiental. Cuando has comido bocadillos con hierbas secas pegadas. Cuando has tragado tanto polvo que tu garganta sigue escociendo dos días después. Cuando has dormido en el suelo y tres horas más tarde el sol ha convertido la tienda en un horno, despertándote bañado en sudor. Cuando has pasado dos días sin ducharte y tu pelo se ha convertido en una gran rasta. Cuando has acabado dolorido de la cabeza a los piés, afónico, abrasado, golpeado, agotado... entonces, has ido de festival.

  Cuando te has reído a carcajadas 20h al día. Cuando los vecinos de tienda te han invitado a bebidas frías. Cuando has conseguido improvisar un toldo que dure dos días. Cuando has metido la cabeza en la ducha para refrescarte. Cuando has ido medio desnudo durante todo el día. Cuando ni a ti ni a nadie le ha importado tu aspecto. Cuando has desayunado cerveza. Cuando has hecho ejercicio dando saltos en todos los conciertos. Cuando te has puesto moreno. Cuando has visto 9 conciertos y has alucinado en todos ellos. Cuando has cantado a gritos rompiéndote la voz. Cuando has ido corriendo de un escenario a otro una y otra vez para no perderte nada. Cuando te han subido a hombros en un concierto y has visto a miles de personas en el público. Cuando te has sentido parte de algo inmenso. Cuando se te han saltado las lágrimas de la emoción en una canción. Cuando te has abrazado a tus amigos para las partes lentas. Cuando tu corazón late a ritmo de grunge, tu cabeza se mueve en un perfecto headbanding, tus piernas bailan rock&roll resistiendo cualquier tipo de cansancio, y tú eres feliz, inmensamente feliz por estar ahí... entonces, amigo mío, has vivido un festival.

1 comentario:

maüvia dijo...

Cuando, dos días después, estás en casa con la riñonera puesta aunque sean las nueve y media de la mañana, fumándote un cigarro de liar y escuchando a Gojira, con la garganta reseca y los ojos sangrantes, y lees esto. Y esto te deja buen sabor, te sabe a la cerveza con whisky que os desayunasteis aquella mañana en que las toallitas de bebé salían marrones cuando te limpiabas los brazos... entonces sonríes y sabes que irte de festival te ha gustado más de lo que esperabas.