martes, 31 de diciembre de 2013

Por qué me cae mal Arwen.

   Hace un par de días que los estreptococos me tienen encadenada al sofá de mi casa, lo que, aunque en un principio puede parecer confortable, en seguida se traduce en un terrible aburrimiento. Por eso, en cuanto la fiebre remitió, decidí volver a ver las películas de El Señor de los Anillos, que siempre me han gustado y me han entretenido mucho. En general, adoro lo épico de esta historia que me permite relajar mi conciencia pacifista; es un relato tan fantástico que los malos son Malos y los buenos son Buenos. Y punto. Y esta sencillez moral me encanta, especialmente cuando estoy hecha polvo en el sofá y no me apetece pensar.
Pero hay un personaje que, fuera de las exigencias de su guión, siempre me ha caído fatal. En los libros y en las películas. Y no es un personaje pensado para ser odioso, como el Senescal de Gondor, o repulsivo, como Grima, el secuaz de Saruman... sino para ser algo adorable, amable y encantador. Siendo esto así, ¿por qué narices me cae tan mal Arwen?

   Antes de empezar, quiero dejar claro que no es la actriz, es el personaje lo que no aguanto (aunque la pobre actriz se lleva algo de rebote, como pasa siempre). No aguanto esa actitud de sufrimiento eterno, de sacrificio por el amado, de fragilidad constante... no aguanto que se alaben estas cosas como si fueran buenas y la encumbren como la reina de la valentía y del amor. Porque, ¿en serio pretenden que me trague eso? ¿que la máxima expresión del amor es renunciar a lo que tú eres, a tu familia, a tu esencia, por el destino de otra persona? ¿que lo más deseable en una mujer es que, mientras que medio mundo está en pie de guerra luchando contra el mal, ella yazca enferma y moribunda con la esperanza de que todo salga bien para salvarse? ¿en serio es valentía eso, esperar sin tener la capacidad de actuar, o sin siquiera intentarlo?

   Si esto es así, entonces por mí pueden meterse el amor y la valentía por donde les quepan. Arwen es la suma de los roles femeninos que rechinan: la belleza sin utilidad, la desvalida a la que hay que salvar, la mujer que solamente sirve para aparecer en canciones de amor. No, no la aguanto. Me recuerda que hay quien sigue pensando que este es el mejor papel que puede cumplir una mujer, y eso me da más asco que todas las criaturas de Mordor juntas. Y es que es la idea que se pretende lograr: Arwen como objeto de amor de Aragorn, precisamente por sus "cualidades femeninas". Arwen, la que cumple con el ideal de mujer. Y Aragorn, por supuesto, como macho tipo que es un rey y lucha mucho y muy bien. La pareja ideal, ¿no? Bueno, Aragorn no me cae tan mal porque, al menos, hace cosas. Pero he de decir que dista mucho de ser mi personaje preferido.

   Volviendo a Arwen, también me mosquea que tiene una relevancia en la historia puramente relacional: está ahí por ser la churri de Aragorn. Sin más. Es curioso cómo en las películas buscan excusas tontas y modifican escenas solamente para que aparezca y así rentar el salario que le han pagado a la actriz, porque el personaje no tiene importancia alguna por si mismo. Quiero decir, Arwen no hace nada, el 90% de las veces que aparece es en los pensamientos de Aragorn, lo que le da un papel odiosamente simple. No sirve para nada, no hace nada, solamente aparece si su amado piensa en ella... Arwen no ES nada, es algo en relación con un hombre. Y eso, puesto como papel ideal femenino, me cabrea mucho.

   Por suerte hay más féminas en esta trilogía (no muchas... pero son libros de los 50, creo, ¿qué se puede esperar?). Galadriel... no está nada mal. Es poderosa, mucho. Y Eowin. Eowin es uno de los personajes que más ha contribuido a que me guste esta historia. No es un personaje perfecto, pero es suficientemente grande como para estar en el top 3 de mis preferidos. Es fuerte, ansía la libertad y la gloria propia, no por otros... y no se deja pisar; es rechazada y lo supera con la cabeza bien alta, sin tonterías. Eso sí que es un rol femenino. Pero tanto la historia como la crítica y el público le dan una mayor atención a Arwen que a ella, y eso también me mosquea. Ójala un mundo con mayor admiración por las Eowins luchadoras que por las Arwens dolientes. Ojalá un mundo en que las mujeres luchen por ellas y no sufran por otros. Ojalá un mundo en el que no se considere que esto es generosidad y que es una virtud. Ojalá. Sería más justo.

   Y, es por esto, amigos míos, que no soporto el personaje de Arwen, la elfa del Señor de los Anillos.
¡Feliz año nuevo!



¿¿¿En serio me lo están diciendo???

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo

Natalia Frau dijo...

Y, hablando de Eowyn, fíjate que en el libro dan a entender que una vez ella se case con Faramir, dejará de ser luchadora guerrera para ser esposa y cultivar un jardín... Me he vuelto a leer esos párrafos para fijarme en el modo en que lo cuentan, y se deja entrever lo que tú dices sobre el papel de las mujeres. Incluso aparece en el diálogo la expresión "domar a una guerrera"... ¿Domar como a una mula?
También es cierto que se tiene que ver a través de la forma de pensar de esos tiempos, aunque chirría bastante en la actualidad.