sábado, 20 de noviembre de 2010

Surrealismo nocturno callejero

La primera cuestión que hay que plantearse en esta historia que yo os traigo es: ¿Qué hace un grupo de unos 10 jóvenes de entre 18 y 24 años en la calle mientras llueve un día de noviembre? La respuesta obvia es: nada. Pero la respuesta correcta es: buscar chinos de los que van vendiendo cervezas por la calle para comprarles unas cuantas y beberlas ahí, al aire libre tomando el fresco. Brutal.
La verdad es que este grupo en concreto ya está curtido en similares lidias, así que no hay nada de lo que extrañarse.
Conseguidas las cervezas ("serivesa fría" se ve que significa "cerveza solidificada por congelación"), los chavales se afanaron en bebérsela, aunque resultaba ciertamente complicado al llegar al punto en que las manos estaban más frías y húmedas que la lata, lo que no ayudaba a descongelarla.
Entre risas, conversaciones y chorradas en general, vieron pasar una furgoneta de reparto de "Aneto", célebre marca de caldos, con las palabras "paella tour" escritas en el lateral. Siguiendo la costumbre de la gente sin complejos y que se encuentra algo aburrida, un par de los chavales (a grito pelado) pidieron al conductor de la furgoneta que les sacase una paella para comérsela.
La furgoneta paró para dejar su carga en un local, o eso pensaron todos. La realidad fue que el conductor paró en medio de la carretera (haciendo esperar a un taxi ocupado), se metió en el maletero, y salió con una bolsa de plástico que contenía cuatro bricks de caldo para hacer paella "Aneto". Se la entregó al grupo de atónitos jóvenes con la frase:
"Tomad, para que comáis paella el domingo".
El grupo comenzó a aplaudir y a vitorear entre risas al conductor (desde entonces conocido como "el paellas"), que respondió dándose la vuelta y haciendo el gesto de heavy metal. Eso sí que es brutal.
Por las molestias, ese simpático repartidor le dio otro brick al taxista, que espero que se quedase su pasajera por la tarifa extra que iba a tener que pagar.

Esto es el tipo de cosas que solo pasan una vez en la vida. El surrealismo nocturno urbano de los aficionados a callejear. Ah, y por las dudas, esta historia es total y rigurosamente cierta.


2 comentarios:

El Hombre Negro dijo...

de entre 18 y 23 años


Perdonaaaaa..... 18 y 24.....

Ginebra dijo...

vaaaaaale, perdona, ahora lo cambio!! jaja