sábado, 30 de julio de 2011

Recordando: 6 de Julio (1990)

Sin comerlo ni beberlo, el otro día me encontré con uno de mis primeros relatos. La verdad es que lo creía perdido, así que este reencuentro casual fue una grata sorpresa. Como homenaje a esa niña que escribía cuentos, he decidido publicarlo aquí, espero que mis queridos lectores lo disfruten.


Se levantó un día, aparentemente como todos, pero ella no era como siempre. Había evitado darse cuenta de que todo había ido cambiando poco a poco...
Ella no quería, de verdad que no quería; pero un trato es un trato, y una vez hecho no se puede romper.

Supo lo que iba a pasar antes de levantarse, pero aun así decidió intentarlo, determinada a aguantar por sus ganas de vivir.

Cuando bajó a desayunar, su marido no se dio cuenta de que pasaba algo extraño, ni se percató de cuando se encerró en el baño tragando saliva y con las manos temblorosas. Una vez ahí, ella vio cómo se escribía algo en el espejo, ante sus ojos: "dame lo que me debes". Con voz susurrante dijo que no, que nunca lo haría; pero el susurro quedó silenciado por un vapor algodonoso que le ahogaba, extrañamente frío, como esa niebla que cala en el alma y llena de pesadumbre el corazón. 

De pronto, entre la niebla, apareció una silueta semihumana, que se iba haciendo cada vez más nítida hasta dejar ver con claridad a un ser que emanaba maldad y poder... era el Maligno, Satán, Lucifer; o alguno de tantos nombres que sirven para expresar lo mismo. Cuando el Señor de las Tinieblas habló, su voz parecía venir de las entrañas de la tierra, profunda, grave y cavernosa. Le dijo: "hicimos un trato y debes cumplirlo, te di 10 años de vida a cambio de tu alma y te salvé a las puertas de la muerte... ahora sólo reclamo lo que es mío, tu alma me pertenece".

Ella no tuvo tiempo de decir nada, porque acto seguido unas llamas surgidas del suelo la rodearon y se sintió desfallecer.

Ahora languidece en el lugar donde las almas vagan en pena, encerrada por sus miedos para toda la eternidad...

No llores, mi niña, otros más sabios también cometieron el error de vender su alma al diablo.


2 comentarios:

Carlos dijo...

Un tanto oscuro para mi gusto, pero "wow", impresionante y novelesco,¿esto cuándo lo escribistes ?

Ginebra dijo...

En tercero de la ESO, creo jaja
muchas gracias :)